Y
por el contrario, en ocasiones, comer nuestros alimentos favoritos puede
provocarnos sentimientos negativos de culpa y remordimiento. ¿Cómo podemos
reducir los efectos negativos y aumentar el impacto positivo de la comida en
nuestro estado de ánimo?
Comer es uno de los placeres de la vida, y
siempre que es posible comemos alimentos que nos gustan y evitamos aquellos que
no nos gustan.
Los
estudios muestran que el hecho de comer los alimentos que uno prefiere puede
estimular la liberación de ß-endorfinas, que son las que mejoran nuestro humor . Sin embargo, el hecho de que una comida nos resulte atractiva no sólo está
relacionado con sus propiedades organolépticas, también depende de cuánta hambre
tengamos, de las experiencias previas con ese alimento y las circunstancias
sociales en las que se consume.
En
otras palabras, lo que nos hace sentir bien es consumir el tipo de alimento
apropiado, en el momento apropiado y en la compañía apropiada.
Los
antojos, o los impulsos por comer alimentos concretos, son bastante comunes.
Entre el 60% y el 90% de las personas reconocen haber tenido antojos,
dependiendo de la población estudiada.
Es
curioso comprobar que los hombres y las mujeres relacionan los antojos con
actitudes y emociones diferentes. Los hombres suelen pensar que los antojos
surgen cuando tienen hambre, mientras que las mujeres tienden a relacionarlos
con estados de ánimo negativos como el aburrimiento o el estrés.
Además, las mujeres tienden a experimentar
más sentimientos negativos como culpa y remordimiento tras haber ingerido la
comida deseada.
El
Dr. Peter Rogers, psicólogo experimental de la Universidad de Bristol explica
que "Generalmente, el alimento objeto del antojo es una 'comida prohibida', como
el chocolate.
Si
se evita conscientemente este alimento, el deseo de consumirlo aumenta hasta que
la persona al final no puede resistir a la tentación. Después de consumir ese
alimento, aparecen los sentimientos de culpa y remordimiento y la persona decide
no volver a comerlo."
Los
efectos de los diferentes nutrientes se han estudiado en profundidad, pero,
hasta el momento, no está claro cuál es su impacto en los estados de ánimo.
Por
ejemplo, algunos estudios muestran que los hidratos de carbono nos hacen
sentirnos relajados y soñolientos, mientras que otras investigaciones no
encuentran evidencia alguna de que los hidratos de carbono afecten al estado de
ánimo. Puede que cada persona reaccione de manera diferente ante estos
nutrientes, como ocurre en el caso de la cafeína.
La
sensibilidad a la cafeína varía según los individuos. Hay personas que pueden
tomar varias tazas de bebidas con cafeína en unas pocas horas sin sentir ningún
efecto, mientras que otras experimentan los efectos estimulantes de esta
sustancia tras tomar sólo una taza.
Es
cierto que existe una interacción entre los alimentos y los procesos químicos de
nuestro organismo. Sin embargo, no hay que subestimar el impacto de nuestras
expectativas en relación con la alimentación.
Por
ejemplo, si consumir una comida o bebida determinada normalmente mejora nuestro
humor o nos despierta, aunque el ingrediente activo esté ausente del alimento o
bebida, seguirá produciendo ese efecto, porque es lo que esperamos.
No
hay duda de que el sabor de un alimento y el placer de comer pueden mejorar
nuestro estado anímico y nuestro bienestar. Sin embargo, el potente efecto
positivo derivado de comer alimentos que nos gustan pero que no deberíamos comer
puede verse disminuido por los sentimientos de culpa. El Dr. Rogers ofrece el
siguiente consejo para que saquemos todo el provecho de los efectos de la comida
en nuestro estado anímico:
"Lo
más importante es que nos olvidemos de los sentimientos de culpa relacionados
con la alimentación. Para esto, debemos desarrollar una relación sana con la
comida y unos hábitos alimentarios realistas y saludables. Esto puede incluir
formas de administrar el consumo de nuestras comidas favoritas para aumentar el
placer sin incurrir en excesos".
Food Today tratará los efectos específicos
de varios ingredientes alimentarios en el estado de ánimo en otro
número.
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miércoles, 19 de septiembre de 2012
La Comida y los Estados de Animo
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