miércoles, 19 de septiembre de 2012

Hambre o Ganas de Comer

 
Sé sincero: no es hambre lo que tienes, sino puras ganas de comer. No importa cuánto comas: cuando estás ansioso nunca te llenas. O sea, que tu hambre no es más que apetito por stress. ¡Contrólalo! Los alimentos son necesarios para mantenernos vivos, sanos y con energía, pero el exceso de comida puede producir enfermedades como sobrepeso, gastritis, etc.
En lugar de asaltar la heladera y comerte todo lo que haya, en vez de comprar todos los chocolates disponibles o pedirle a tus amigos que traigan golosinas al grupo de estudio, prueba lo siguiente:
 
Los azúcares simples y complejos son los principales responsables de las sensaciones de saciedad por lo que privarse de éstos conlleva al mal humor y a la necesidad de dulces. Para evitar que la situación se agrave, es por tanto necesario remontarse a las causas, evitando imponerse regímenes restrictivos que nunca se cumplirán, y causarían después estrés ante el fracaso.
Separar la relación entre emociones y comida: este es el único método para ignorar el hambre por estrés, evitando las dietas impuestas por uno mismo, y restableciendo un adecuado equilibrio alimenticio. En los casos más drásticos es mejor dirigirse a un centro especializado en el tratamiento de los trastornos alimenticios.
La dieta para este tipo de hambre debe de ser la adecuada: debe considerar la trasgresión que lleva a desear en menor medida la comida, controlando el mecanismo que acciona el hambre inexistente. Obviamente, el tratamiento de la trasgresión es fundamental para recuperar el control, y evitar recaer en los errores del hambre nerviosa.

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